miércoles, 14 de agosto de 2013

¡Te Amo!

Una de las mejores maneras de mantener el amor verdadero entre usted y su conyugue es construir un puente de recuerdos amorosos. Me viene a la mente un esposo que se llamaba Jim, quien murió trágicamente en un accidente mientras conducía su automóvil  de regreso al hogar. Era el día que su esposa Carol cumplía 50 años. Los que trataron de socorrerlo encontraron en su bolsillo dos pasajes de avión para Hawai. Él había planeado darle la sorpresa a su esposa. 
Este es mi mandamiento: que se amen los unos 
a los otros! Juan 15:17

Meses más tarde le preguntaron a Carol cómo estaba haciendo frente a la situación. Ella respondió que el día de su boda, ella y Jim se habían prometido decir: “Te amo”, todos los días antes del mediodía. A través de los años había sido algo divertido y a menudo un desafío difícil. Ella recuerda corriendo por el camino de entrada al garaje de su casa diciendo: “Te amo”, aunque estaba molesta con Jim. En otras ocasiones ella fue a la oficina de él y le dejo una nota en el automóvil antes del límite de tiempo del mediodía. El esfuerzo que requirió mantener esa promesa a través de sus años juntos dio como resultado muchos recuerdos positivos.

Consejo Semanal para Parejas #3

La cosa más importante que un padre puede hacer por sus hijos es amar a la madre de ellos.


“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella.”

Efesios 5:25



martes, 13 de agosto de 2013

Consejo Semanal para Parejas #2

La piedra angular del matrimonio es una relación con Jesucristo.



“He aquí, pongo en Sión una piedra escogida, una preciosa piedra angular, y el que crea en Él no será avergonzado.”

1 Pedro 2:6


Consejo Semanal para Parejas #1

La familia comienza con un compromiso de amor.


“Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.”

Efesios 5:31 BLA


El Momento en que Comienza la Vida


Si alguno está en Cristo, es una nueva creación.
¡Lo viejo ha pasado, ha llegado lo nuevo!
2 Corintios 5:17
Si usted y su cónyuge quieren realmente experimentar el amor verdadero, la clase que dura a través de la eternidad, deben enfrentar la verdad en cuanto a su posición ante Dios. De acuerdo con la Biblia, todos hemos nacido con una naturaleza pecaminosa (Romanos 3:23). Este problema del pecado no impide vivir de acuerdo con las normas de Dios, tanto como individuos o como pareja casada. De hecho, el pecado no resuelto bloqueará aun nuestros mejores esfuerzos para tener un matrimonio exitoso, porque el resultado inevitable del pecado es la esclavitud a nuestros peores impulsos y, finalmente, la muerte (Romanos 6:23).

¡Pero hay una alternativa maravillosa! Jesucristo pagó el precio por su pecado por medio de Su muerte en la cruz. Y por su resurrección milagrosa, lo rescató de la destrucción eterna. Usted puede ir a él en fe y recibir el don gratuito de la nueva vida. Jesús expresa las buenas nuevas de esta forma: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su único Hijo, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Es así de sencillo: Si usted escoge arrepentirse de sus pecados y recibir el don de la salvación por medio de la fe en Jesucristo, será perdonado y recibirá Su don de la vida eterna.

Si usted no conoce a Jesucristo de esta forma íntima, le invitamos a que haga la siguiente oración esta noche. Para cada ser humano que invita a Jesús a que entre en su corazón, ¡ése es el momento en que comienza la vida verdadera!

* Tomado del libro "Una Luz en la Noche" del Dr. Dobson y su esposa Shirley, pág.19

lunes, 12 de agosto de 2013

La Tercera Persona


Porque nadie puede poner un fundamento
diferente del que ya está puesto, que es 
Jesucristo1 Corintios 3:11
Para experimentar el amor verdadero con nuestro cónyuge, debemos traer a una tercera persona dentro de la ecuación, a Jesucristo. Solamente a través de esta conexión espiritual con él podemos comenzar a cumplir todo el potencial de la relación que llamamos matrimonio.

Los que estudian la Biblia reconocerán muchos principios entretejidos entre sus páginas que se aplican a la vida matrimonial. Los valores judeocristianos han guiado con eficacia a los hombres y a las mujeres desde el principio. Estos valores fueron inspirados por el Creador mismo, el originador de la institución del matrimonio. No importa lo que diga la sociedad, o cómo cambien las leyes, los preceptos que constituyen este sistema bíblico siguen siendo el camino para encontrar amor y felicidad en la vida.

El establecer una relación personal con Jesucristo es el primer paso crítico hacia obtener todas las metas significativas, incluyendo la intimidad que todos buscamos. Si usted todavía no le ha entregado su corazón a Jesús, lo instamos a que lo haga. Traerá significado y propósito a todas las esferas de su vida, incluyendo su matrimonio. La otra semana le explicaremos cómo.

* Tomado del libro Una Luz en la Noche del Dr. Dobson y su esposa Shirley, pág.18

¿Felices para Siempre?

¿Estás casado? No procures divorciarte. 1 Corintios 7:27
Lo que usted ha observado en sus círculos sociales está confirmado por números: De acuerdo con casi todas las estadísticas confiables, la institución del matrimonio está en serio problema. El Council of Families in America (Concilio sobre las Familias en Estados Unidos) informa que la mitad de los matrimonios entre personas que se casan por primera vez es probable que terminen en divorcio. El National Center for Health Statistics (Centro Nacional de Estadísticas sobre la Salud) informa que el número de personas en los Estados Unidos que escogen casarse está declinando. Y Brent Barlow, profesor de ciencias familiares en la Universidad de Brigham Young, dice que si las tendencias a vivir juntos sin casarse y al divorcio continúan, el estado de “casado” podría llegar a ser una minoría dentro de diez años.

               
Es obvio que millones de parejas que una vez estuvieron enamoradas profundamente y que creían que estaban maravillosamente hechos el uno para el otro están viendo que sus matrimonios se desmoronan. Si usted y su cónyuge van a vencer el cálculo de probabilidades, tendrán que invertir dedicación y trabajo arduo en su relación.
                
¿Parece este desafío más una amenaza que una promesa? Tenemos buenas noticias. En primer lugar, las parejas que están dispuestas a invertir en su relación encontrarán la satisfacción y el significado más grande que les puede ofrecer la vida. Ésa es la promesa para un matrimonio dedicado a Dios. Y las estadísticas también confirman este hecho. En segundo lugar, usted no necesita tratar de vencer el cálculo de las probabilidades solo. De hecho, se supone que no tiene que ser así. Pero la otra semana hablaremos más de esto.

* Tomado del libro Una Luz en la Noche del Dr. Dobson y su esposa Shirley, pág.13

Luego Tú Viniste

El joven esposo estaba desesperado. Hacía semanas que su esposa lo había abandonado a él y a sus dos hijos. Aunque ella lo llamaba de vez en cuando, él no tenía idea de su paradero. Él le decía por teléfono cuánto la amaba y cuánto la amaban sus hijos, y le rogaba que regresara al hogar. Sin embargo, ella continuamente lo rechazaba. ¿Sería tiempo de darse por vencido y continuar con su vida?

El amor jamás se extingue. 1 Corintios 13:8
No. El esposo usó sus escasos ahorros y contrato a un detective, quien encontró a su esposa viviendo en un hotel de baja categoría al otro lado del país. El esposo pidió prestado el dinero para comprar el pasaje de avión, y muy pronto estuvo a la puerta de ella diciéndole: “Te amamos mucho. Por favor, regresa al hogar”. Ella se desmoronó en los brazos de él, y juntos regresaron al hogar.

Semanas más tarde él le preguntó por qué no había regresado cuando él le había expresado su amor una y otra vez por teléfono. Ella le respondió: “Porque ésas eran sólo palabras. Pero luego tú viniste”.

El verdadero amor es más que palabras. Tal vez involucre volar a través del país, aun cuando le cueste hasta el último centavo, para traer a su  esposa de regreso al hogar.

* Tomado del libro Una Luz en la Noche del Dr. Dobson y su esposa Shirley, pág.16