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¿Estás casado? No procures
divorciarte. 1 Corintios 7:27
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Lo que usted ha observado en sus
círculos sociales está confirmado por números: De acuerdo con casi todas las
estadísticas confiables, la institución del matrimonio está en serio problema.
El Council of Families in America (Concilio sobre las Familias en Estados
Unidos) informa que la mitad de los matrimonios entre personas que se casan por
primera vez es probable que terminen en divorcio. El National Center for Health
Statistics (Centro Nacional de Estadísticas sobre la Salud) informa que el
número de personas en los Estados Unidos que escogen casarse está declinando. Y
Brent Barlow, profesor de ciencias familiares en la Universidad de Brigham
Young, dice que si las tendencias a vivir juntos sin casarse y al divorcio
continúan, el estado de “casado” podría llegar a ser una minoría dentro de diez
años.
Es
obvio que millones de parejas que una vez estuvieron enamoradas profundamente y
que creían que estaban maravillosamente hechos el uno para el otro están viendo
que sus matrimonios se desmoronan. Si usted y su cónyuge van a vencer el
cálculo de probabilidades, tendrán que invertir dedicación y trabajo arduo en
su relación.
¿Parece
este desafío más una amenaza que una promesa? Tenemos buenas noticias. En
primer lugar, las parejas que están dispuestas a invertir en su relación
encontrarán la satisfacción y el significado más grande que les puede ofrecer
la vida. Ésa es la promesa para un matrimonio dedicado a Dios. Y las
estadísticas también confirman este hecho. En segundo lugar, usted no necesita
tratar de vencer el cálculo de las probabilidades solo. De hecho, se supone que
no tiene que ser así. Pero la otra semana hablaremos más de esto.